Música regalada, música robada

viniloHubo un tiempo, no hace mucho, allá por los 70, en que las personas humanas teníamos acceso a la música a través de unas pocas emisoras de radio y unos cuantos discos.

Para hacer sonar una canción determinada tenías que sacar el vinilo de su funda de plástico que iba dentro de la funda de cartón, colocarlo en el plato, poner con cuidado la aguja encima, escuchar unos segundos de huevos fritos… y empezaba todo. Continuar leyendo “Música regalada, música robada”

Me esfuerzo por no morir

Me esfuerzo por no morir.
Cada día.
Por no dejarme llevar,
a la tristeza,
a la soledad,
al olvido.
Es lo mismo.

Tengo bastante éxito
en esta empresa
después de haber fracasado
en las demás.
Si no, no estaría aquí ahora.
Pierdo los peones, jaja
pero conservo el rey.
Orondo rey de vida.

Lo hago desde pequeño,
me refiero a eso
de luchar contra la muerte.
Desde el día en que nací.
Al principio lo llamaba teta,
luego lo llamaba juego,
luego amigos, caricia, poesía.
Música, camino,
viento en la cara, mar.

Distintas estrategias.

Me esfuerzo por no morir
y hay días que lo bordo.
Está feo que lo diga,
suena inmodesto
eso de darle esquinazo
a la señora de la guadaña.

Te voy a contar un truco:
No merecer la pena.

Prefiero merecer la alegría
que merecer la pena.
La luz, la armonía,
el helado de limón.

No hacer ruido,
no hacerle honores.
Ella es muy orgullosa,
le gustan los que asoman la cabeza,
o los anillos, o las glorias.

Se balancean las hojas
siguiendo torpemente
el canto de ese pájaro.
Sube el sol y luego baja.
Suena tu risa.
Brillan tus ojos.
Y yo me esfuerzo por no morir.