Hoy me absuelvo por falta de pruebas.
Y, de paso, me disuelvo en la neblina del cansancio.
Hoy están de puente el juez, el abogado y el fiscal.
La señora de la limpieza y el conserje.
Hace fresco, no se crean.

He puesto el traje de Supermán en el programa caliente
y me ha salido desteñido, encogido.
Vaya mierda de traje de Supermán.

Mañana tendré que salir a cazar malhechores con la malla de rayas.
O en chándal de tactel, que es peor.

Suena el camión de la basura.
Apago las luces.
Me lavo los dientes.
Me meto en la cama.

Miro las estrellas que hace el gotelé en el techo.
No las veo bien sin las gafas.

Como soy ateo, pero muy meticuloso
antes de dormir me encomiendo a las ferreterías,
a las chocolatinas, a las gasolineras abiertas toda la noche,
al redbul que me protege. A los amigos, a los esemeeses,
al sucedáneo del caviar, al tipo que inventó el pelapatatas.
Pero no necesariamente en este orden.

Cierro los ojos y me absuelvo.
No porque crea en mi inocencia,
sino por falta de pruebas.

 

Publicado en a2manos el 18 nov.2005

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5 comentarios en “Absolución

  1. Es curioso. Creo que conozco perfectamente esta sensación que describes. La llamo “ya-no-debo-nada-a-nadie”. La solía practicar mucho hace unos años. Cuand llegaba la noche, cuando estaba “todo hecho”, cuando por fin apagaba las luces y me accurucaba bajo las mantas, pensaba: “Ahora ya está. Dejadme en paz. Ya no debo nada a nadie. He cumplido por hoy”. Era “mi” momento.
    Pero es mucho más bonito y amoroso absolverse.
    Lo volveré a practicar de esta forma, a ver.
    ¡Gracias!

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