Fidelidad

fidelidadEntro en Caprabo.

Compro ocho cocacolas laitlimón, una bandeja de setas, un filete de fletán y cuarto de jamón york.

Lo pongo en la cinta mientras miro a la mujer que va delante de mí. Miro lo que ha comprado: sanjacobos congelados, gratinado de berenjenas congelado, pizza congelada, patatas prefritas congeladas y una caja de helados. Y también le miro el culo, que resulta armónico con lo que ha comprado: anodino y frío.

Sé que la cajera me preguntará si tengo tarjeta de fidelidad de Caprabo, y ya empiezo a ponerme nervioso. ¡Pero si le he contestado varias veces, a todas y cada una de las cajeras, que no! ¿Por qué insiste tanto? ¡¡Que no!! ¡¡¡que no!!! Pero no me gusta defraudarla, es la del piercing en la ceja. Ya me lo preguntó el viernes, y le dije que ¡¡No!! Aquí lo escribo con dos exclamaciones pero a ella se lo digo bajito y con educación.

-Once euros con veinte ¿tiene tarjeta de fidelidad Caprabo?

No
.

-¿Quiere hacérsela?

-Fidelidad, fidelidad… si yo le contara.


¿Qué es a7manos? La imagen es de Orti


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Lenguas y cuchillos

lenguasycuchillosLa otra noche me invitaron a cenar en un restaurante caro. Era un sitio muy agradable, bien decorado, cómodo y sin estridencias.

Los vasos estaban muy brillantes, las servilletas dobladas con exactitud nanométrica y los cubiertos alineados con tal perfección que no cabía duda de que el maitre padecía trastorno obsesivo compulsivo como yo. No tuve que recolocar nada ni pedir que me cambiaran la copa. Continuar leyendo “Lenguas y cuchillos”