Cosas que le pasan a este farandulero cuando NO está en el escenario

Justicia en jamones

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No suelo hablar de estas cosas pero hay veces que me anonado, me súper-anonado, no salgo de mi anonadamiento… y para intentar remontar escribo, a ver si así lo entiendo mejor.

Hace unos años, aquellos en que la creatividad les salía por los poros a los financieros del mundo. algunos bancos decidieron incluir en sus contratos de hipoteca las famosas cláusulas suelo.

¿Qué son?

Muy brevemente y para que se entienda.

Érase una vez dos tipos de hipoteca: a interés fijo y a interés variable. Y un lumbreras con una idea genial

—Tío, por qué no hacemos un nuevo tipo que sea variable cuando sea alto y fijo cuando baje de cierto punto. Lo mejor de ambos mundos.

—Mooola, pero redáctala de la forma que tú y yo sabemos, que canta la Traviata que es un timo. Tú me entiendes, ingeniería financiera y tal…

—Ah, vale.

Pasan los años. Y el abuso se descubre. Los afectados denuncian. Y pasan más años. Y al final el Tribunal Supremo de España decide que, efectivamente, es un timo y que a partir del momento de la sentencia no se pueden cobrar.

—¿?

Muy brevemente y para que se entienda.

Es como si un señor policía te para a la puerta del Carrefour y te dice: hemos visto que llevas un par de semanas robando un jamón diario, sabemos exactamente cuántos jamones has robado y dónde los guardas. Que el peso de la Ley caiga sobre ti: anda, vete a casa y no lo vuelvas a hacer más.

El Tribunal Supremo que debe estar formado por gente cualificada, pensó que no debía obligar a los bancos condenados a devolver los jamones (cantidades cobradas de forma irregular).

Si debía o no condenarlos a pagar una multa por la fechoría ni se lo plantearon sus ilustrísimas.

El argumento del altisimo y muy honorable Tribunal, que espera con sentencias como esta que el pueblo confíe en ellos, se justificaba en que en ese momento la debilidad del sistema financiero español era grande y condenar a los bancos podía ponerles en dificultades. Ah.

Así que ya sabes, para estas fiestas, cuando te pare la Guardia Civil y te quiera multar por no llevar el cinturón o una copita de más les dices:

—Perdone, señor agente, pero es que me viene muy mal que usted me ponga una multa porque mi economía está en un momento muy delicado.

Y citas la jurisprudencia sentada por el Tribunal Supremo de España con el asunto de las claúsulas suelo.

¿Es la Justicia igual para todos? ¡Y un jamón!

¿Cómo se establece el doble rasero?

Plazos: La velocidad de actuación de la justicia es inversamente proporcional a la cantidad robada.

Retórica: códigos cada vez más farragosos, contratos imposibles de decifrar que favorecen a la parte fuerte.

Y, por si acaso, al final, amaño o indulto.

El 26 de diciembre el Tribunal Superior de Justicia Europeo ha dictado, en contra de la más alta instancia española, que los bancos condenados tienen que devolver todo el dinero cobrado de más.

Y yo no hago más que buscar en los periódicos las reacciones de los magistrados del Tribunal Supremo de España, que tienen nombres y apellidos y cobran de nuestros impuestos, esos a los que Europa ha enmendado la plana.

Por ver si se disculpan, dimiten, carraspean, tosen, explican algo… y si no, que les quiten el jamón de la cesta de Navidad.

Y por más que busco, y busco y busco…

Y no lo encuentro.

¿Dónde están los periodistas cuando se les necesita?

Cubriendo a toda máquina el gordo de Navidad.