Menudo escándalo

Siempre me ha llamado la atención lo cotillas que son las flores, asomadas a los balcones para enterarse de todo lo que pasa en la calle.

Ay, qué no sabrán las flores de nuestras vidas. Y qué guapas se ponen para fisgar. Nada de batas de guata, nada de rulos y olor a puchero, con sus mejores galas. Con sus perfumes y sin recato se asoman, conscientes de que todo el mundo las va a mirar, las 24 horas del día, pero a ellas les da igual.

Y toman nota de quién entra y quién sale, quién viene y con quién va.

Un día llega en que el tiempo y el sol las vencen, los pétalos de carne pierden su primor. adelgazan, ya no son flexibles, se les apaga la vida. Sus colores antes boyantes ahora escuetos y leves están.

Sus hojas, que llevan impresos los secretos de la calle en que vivió, son arrancadas por la brisa, y caen al suelo. Suerte que la gente lleve tanta prisa y no se pare a leer las hojas muertas de las flores, si no, menudo escándalo.

 

Flor de geranio cotilleando lo que pasa en una calle de Tetuán

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