Cosas que le pasan a este farandulero cuando NO está en el escenario

Nápoles – Día 1 – Free tour

Hemos elegido un vuelo barato, sale a las 6,50 de Sevilla.

Cuando lo compramos no caímos en la cuenta de que para estar en el aeropuerto a las 5,30 tendríamos que salir de casa a las 4.

Yo, cuando duermo poco, pienso con refranes, no doy para más.

Decía mi abuela: “al holgazán y al pobre, todo le cuesta doble”. En este caso la pobreza le hace la zancadilla a la holgazanería, pero el dicho se confirma. Si es verdad que “a quien madruga, Dios le ayuda”, Dios debe estar ahora mismo engrasando los motores del Boeing que nos va a llevar a Nápoles para que no nos pase nada.

Yo no tengo problema para dormir en el transporte público. El ruido de los motores, el ir y venir de la gente o las turbulencias no me afectan. Pero con los años el espacio de los asientos se ha ido reduciendo, ya no se pueden reclinar, y las posturas se han ido limitando hasta llegar a una. Cero posturas en el caso de los que miden más de 185. Dormir en un avión en 2023 implica despertarse con el cuello tieso, las cervicales entumecidas. Esto no aplica en primera ni en business, otra vez el refrán de los de mi abuela tiene razón.

En cambio la entrada y salida del aeropuerto sí se ha agilizado recientemente. hay que reconocer que las colas para la facturación y el control de seguridad son menos severas. Las tecnologías de manejo de rebaños y de cacheo digital de cada oveja se han ido sofisticando. Tú ves menos policías, pero seguro que ellos te ven más y mejor a ti. También se ha alargado el kilómetro de tiendas que separa el arco de seguridad de la puerta en embarque, ahora mide 2 kilómetros y creciendo.

En este viaje somos 5. Carmen, Manoli, Montse, Susana y yo. Amigos y residentes en Peralillos. Susana y yo somos, además de amigos y residentes en Peralillos, compañeros de trabajo,, tenemos un pequeña empresa de reformas; fontanería, tarima flotante, pladur, pintura, lo que se tercie. ¿Que quién me manda a mí irme de viaje con 4 mujeres 4? Temeridades que comete uno en la vida.

Tengo un colega muy viajero que afirma que 5 es el peor número para viajar. La cifra más eficiente según él es 4. Eficiente igual barato. Lo dice porque en un taxi caben como máximo 4 pasajeros. Siguiendo esa lógica 1 sería el peor número para viajar. 2, el número de viajeros más común a nivel planetario, sería bastante caro (cuesta lo mismo el taxi que si van cuatro). Nosotros somos 5 en este viaje, ya lo he dicho, y nos ha ido bien de Peralillos a Sevilla porque Montse iba al volante: máximo aprovechamiento del espacio y del combustible. ¿Y cuando llegamos a Napoles? Buscamos taxi y encontramos uno colectivo ¡de 8 plazas! El conductor mete nuestro equipaje en el maletero. Y cuando creemos que ya vamos a salir, mete a una pareja de alemanes, y luego a dos chicas griegas. En total 9. De repente vamos tan aplastados como en el Ryanair, un poco más que en el coche de Montse. ¡No va a haber cinturones de seguridad para todos! Pero la física molecular hace su magia y ¡no hacen falta! Yendo como sardinas las inercias se absorben michelín contra michelín. Y puedo asegurar que en un taxi Napolitano lo que sobran son inercias. Acelerones, frenazos, bruscos cambios de carril… de la misma manera que en un taxi de 8 caben 9, en dos carriles caben 3 coches a lo ancho. Circulan tan pegados al paragolpes del siguiente que en el espacio longitudinal de 3, caben 4. La Leyes Universales de la Física tienen una excepción en Nápoles que dice que en cualquier vía, o medio de transporte caben n+1 vehículos o pasajeros. Siendo n el número de vehículos o pasajeros que caben en cualquier otro lugar del planeta.

Sistema de alta seguridad para que no te roben el tendedero

El conductor ha convertido toda su acaramelada simpatía de cuando nos reclutaba en furia desatada en cuanto ha agarrado el volante, y nos está llevando a la Estación Central pasando muy cerca de la muerte. El precio por persona es fijo así que el pasajero extra le proporciona un 12,5% adicional de beneficio. Y realizar un trayecto de 10 minutos en 5 lo multiplica por dos.

—Por Dios, Giovanni Periculosi, ¿no entiendes que te vas a pulir todo el rédito en amortiguadores y neumáticos?

Los taxistas, únicos en su especie, son uno de los atractivos turísticos de Nápoles, y lo disfrutarás en persona, siempre que te gusten las montañas rusas.

Tercer desayuno del día en la Estación Central (el primero fue el café en casa y el segundo el del aeropuerto de Sevilla: viajar es muy duro y hay que desayunar muchas veces. Como no nos dejan entrar al apartamento hasta las 14 y son las 11 y poco, dejamos las maletas en la consigna, Manoli nos hace una demostración de cómo cambiarse de ropa en una cola sin perder el turno ni la compostura que habría dejado maravillado a Houdini. Libres de maletas optamos por darnos un garbeo ad libitum. Los alrededores de la estación son una plaza inmensamente grande e inmensamente fea denominada Garibaldi. La abandonamos por unas calles con puestos ambulantes de falsificaciones de bolsos y gafas de sol de las mejores marcas. Los vendedores desganados detrás de sus puestos tienen rasgos físicos muy poco napolitanos. Otros vendedores pululan garbosos, con mucho swing, apoyados por momentos en las fachadas, ojeando al posible comprador. Aunque no lo enseñan, parece que también venden producto caro, en pequeñas cantidades, puede que ligeramente falsificado, en el caso de estas sustancias se dice “adulterado”. Qué tendrán los alrededores de las estaciones de tren, bus o de los puertos que son como oasis para los camellos.

Kim Bassinger ensayando You Can Leave Your Hat On

Nuestro deambular nos lleva a una iglesia. Manoli nos dice que es la gorda, la buena: la catedral del Duomo. Me sobrecoge un sentimiento de gran hondura al levantar la vista y admirar las dimensiones, el detalle de las decoraciones, las vidrieras, las esculturas y los frescos, y esa altura de techos… Conozco la de Sevilla, la de Madrid, la de Paris, la de Londres, la de Burgos, la de Segovia y la de Nueva York por citar solo unas pocas, y estoy en condiciones de afirmar que para los cardenales: el tamaño sí importa, y mucho. Sé que son cosas mías, pero cuando veo piedras siempre pienso más en las vidas de los humanos que las colocaron ahí que en las piedras mismas. Me surge una pregunta: ¿Cuántas vidas por accidente laboral costaría este templo? Busco alguna cripta que albergue esos restos, no se encuentra. ¿Una placa honrando sus nombres: “A todos los que dieron su vida en la construcción de esta catedral”? nada. La Historia que nos enseñan es una colección minuciosa de hechos y datos. Por ejemplo quién pagó la catedral, en qué año, cuánto costó, quién firma los frescos y cada escultura. A partir de ahí sale un relato bien elaborado, un cuento que nos creemos como los niños antes de dormir. Es el cuento de las glorias. Por otro lado, de las omisiones de los libros de Historia, y de las mentiras interesadas vertidas en ellos, quizá salga otro cuento, es el cuento de las miserias, de los humanos insignificantes, de las corruptelas, del hambre, del miedo y de la esclavitud, pero ese cuento no propicia el sueño reparador. Esos detalles forman las omisiones de la Historia y yacen enterradas en una fosa común olvidada como los mindundis que se deslomaron colocando estas piedras. La Historia la escriben los vencedores, pues eso.

Catedral del Duomo – Nápoles

En un lugar preeminente de la catedral está San Genaro, un santo menos venerado que Maradona pero con una carrera aceptable. Tiene un milagro muy bueno que consiste en que su sangre, guardada en una ampolla, una vez al año pasa del estado sólido al líquido cuando la coge el obispo y la levanta delante de la multitud. ¡Ta-chán!

La licuefacción, que no siempre se produce, es observada con el mismo interés que despierta un test de embarazo pero en este caso no indica «niño» o «sigue jugando» más bien si la ciudad en el año venidero sufrirá dichas o desgracias. No especifica ni cantidad ni calidad, no podemos decir que sea muy preciso el mensaje. Susana y yo, que fuera de la catedral somos unos ateos devotos y practicantes, aquí dentro nos convertimos (si no, no disfrutas) y nos creemos este milagro tan David Copperfield, bajamos la testuz delante de San Genaro, y nos santiguamos in nomine patris et filii et spiritus sancti, amén.

Asientos ergonómicos diseñados por Ryanair

Me acuerdo del caso de la Sábana Santa de Turín. En 1988 el carbono 14 dijo que la tela no podía ser anterior a 1260 con un error de unos 10 años. 1988, en aquel momento, yo era muy joven pero recuerdo que en misa los sacerdotes repetían una y otra vez: “Pedimos perdón por esta mentirijilla que llevamos contando siete siglos. Prometemos investigar las reliquias que tenemos expuestas y dejar sólo las que sean auténticas. Porque no queremos, queridos feligreses, que penséis que nos pasamos el octavo —No dirás falso testimonio…— por el arco del triunfo”. Salió incluso el obispo en televisión, salió el papa, todos a explicar lo de la Sábana Santa… Bueno, no, en realidad, no fue así. La mayoría de los católicos a día de hoy todavía cree que el lienzo de Turín es parte del sudario del hijo de Dios hecho hombre en Palestina.

Comparando a San Genaro con el Pelusa no hay color, es normal que como santo sea más famoso Maradona, sus milagros, en forma de goles, están constatados de forma fehaciente por la televisión. Alguno dirá que le ayudaba San Genaro, el patrón de la ciudad, seguro que sí, pero también la cocaína.

Dos turistas delante del sepulcro de San Genaro

Susana propone que nos recuperemos del exceso de sentimiento místico con un drink y en un santiamén estamos sentados con 5 Aperol Spritz, la que a la postre sería bebida oficial del viaje. Si este tour tiene una directora deportiva en Manoli, la directora de hidratación es Susana. Los tres restantes sólo obedecemos. Con el líquido naranja disuelto en nuestro flujo sanguíneo, a recoger las maletas.

Paramos un taxi que resulta tener 5 plazas, un Fiat Multiplá. Este coche, que no le gustaba a nadie, que Fiat consideró un fracaso en su momento, mira qué bien nos viene ahora. La holgura nos parece tanta que nos causa desazón. El taxista arranca convirtiendo la máquina en una coctelera y la adrenalina tapa otros sentimientos, en concreto la desazón.

Por fin llegamos al apartamento. La chica del airbnb nos recibe con miedo, se le nota en la mirada y en la prisa que tiene por salir de ahí. Claro, ahora caigo. Montse le hizo unas cuantas llamadas para intentar convencerla de que nos dejara entrar antes, con sus modos elegantes a la par que coactivos. (Lea Vd. los siguientes renglones con la voz de Marlon Brando en El Padrino)
—Te estaríamos muy agradecidos (pausa) si tuvieras con nosotros este detalle…
—Mira a ver qué puedes hacer, hemos venido de lejos, tenemos mucha ilusión…
Cáspita, estamos en Nápoles, y ese estilo ambiguo, cauto, florido y melífluo, sólo podía indicar que Montse era sobrina de un primo de un lugarteniente segundo de la Camorra que vive escondido en Málaga, por eso la pobre chica del airbnb estaba acojo*ada.

Nuestra casa en Chiaia

Sale la muchacha y caemos rendidos en los sofás.

Todos menos Manoli, que calienta con unos estiramientos y unos jumping jacks.
—¡Arriba, cobardes! ataos las zapatillas que no podemos perder el tiempo.
Su corazón de hielo, al ver nuestras lágrimas silenciosas y belfos temblorosos, siente compasión.
—Os doy 5 minutos, ni uno más —dice.

La propia Manoli, de segundo Livingstone, encabeza la expedición y abre camino.

Para llegar a la Plaza de Dante donde nos espera un free tour, coge la diagonal. Si Nápoles tiene un yin cutre, de calles sucias, ruidosas, llenas de olores no siempre exquisitos, y un yang magnífico de palacios y casonas señoriales, siguiendo a Manoli caminamos todo el rato por la avenida del yin.

La ropa cuelga de un lado a otro de las callejas en cuerdas compartidas ¿qué código milenario no escrito existirá para saber si las bragas son tuyas o de la vecina de enfrente?

Las coladas son eminentemente blancas. Especulo con la posibilidad de que el propio ayuntamiento reparta por la mañana sábanas y fundas de almohada a juego para ambientar toda la ciudad. Mientras, estas señoras disponen de secadoras para poder vestir sus camas y sus cuerpos del color que les dé la gana. O puede ser que que sólo tiendan la decorosa ropa blanca dejando camisas de floripondios, tangas y animal print para secar dentro de casa.

De lado a lado de las calle cuelgan las sábanas y cuelgan las guirnaldas con los colores del Nápoles (blanco y celeste) que conmemoran que el equipo local de futbol gano la última liga, y que Maradona la dobló y ascendió a un palco desde el que podrá ver todos los partidos a la vez. Lo primero sucedió hace 3 meses, lo segundo ¡hace 3 años! Da igual, el fútbol manda en Nápoles y Maradona es el fútbol.

San Diego Armando

Llegamos al free tour puntuales, aunque no los primeros. Nos dan un pinganillo. Nos hacen esperar a otros turistas ansiosos de conocimiento pero menos serios. Y la guía, de nombre Verónica, empieza la visita con una introducción sobre ella misma. A ver, que nosotros somos educados y tal pero, diantres, empieza por Dante, que está aquí de cuerpo presente. También forma parte del prólogo que no nos preocupemos, que los 3 mitos sobre la ciudad: la suciedad/ruido, la Camorra y los carteristas (eufemísticamente denominados “microdelincuencia”) son totalmente ciertos pero que… a nosotros no nos va a pasar nada, que nos relajemos y disfrutemos. Esto es como el dentista, cuando te insiste tanto en que no te preocupes, tiembla.

En la Universidad Hafen Hofen Sauer tenemos comprobado que la capacidad de atención media de un ser humano está en 35 minutos. Pero si es un humano adolescente o se ha levantado de la cama antes de las 7 en otro país, se reduce a 10 minutos. Esto quiere decir que cuando Verónica enfila la Via Toledo yo ya lo he dado todo y solo puedo mirar los escaparates y oler la pizza, mi cerebro no da para más. Hay peces de colores más retentivos que yo. Sin embargo, cuando Verónica me mira, reacciono como un conejo dejlante de los faros, y asiento con la cabeza como un alumno de primera fila que se ha tomado cuatro redbulls.

Resumen del free tour de dos horas y media:
* Pulcinella (en español Polichinela), el alma del pueblo napolitano, el hombre común.
* El cuerno rojo no es un pimiento, es un pene.
* La sfogliatella es un postre y aunque su pronunciación sea “esfollatela” no tiene nada que ver con el uso recreativo del pimiento rojo masculino.
* Iglesias a cascoporro.
* Una con una bomba de la segunda guerra mundial que no explotó.
* Otra con un trompetista haciendo jazz a la puerta.

Música de Jazz


* Los Borbones nos caen bien, los italianos del norte, mal.
* La pizza se come con la mano, es normal que se le caiga la punta.
* Jamás de los jamases lleva atún, ni piña.
* Si queréis comprar, aquí tenéis un montón de belenes, pimientos rojos, camisetas del Napoli y polichinelas.
* Y para cenar, al restaurante de mi hermana.

Ha merecido la pena el free tour, que es tour pero no es free.

Pulcinella nunca estuvo mejor acompañado

Encontramos una pizzería que tiene pizza sin gluten. El camarero es clavadito a Isaac el del restaurante Jacaranda, aunque juraría que el de Napoles tiene el pelo de verdad.

Nos trae las 5 pizzas en un viaje ¡qué destreza!

Ha sido un día con muchas emociones, poco tiempo para dormir y eso siempre te pone los nervios a flor de piel. Pruebo el primer bocado, es tocarlo con la lengua y me roza una fibra sensible, se me desata la emoción y me deshago en lágrimas. Snif, sabe a pizza de verdad, no a sucedáneo. Como esos días que se te acumulan las desgracias pero al revés, la diosa fortuna está de mi lado, tiene forma redonda y la apodan Capricciosa senza glutine.

Momento místico

Carmen dice que ella no sube la cuesta, que ni atada.

Cogemos un taxi.

—Viale Nicola Fornelli, per favore.

Todo el trayecto me paso toqueteando ostensiblemente el Google Maps en el teléfono para espantar las tentaciones del taxista de darnos unas vueltas por Napoli la nuit y parte del extranjero. En el asiento de atrás cuatro damas amontonadas. Si es verdad que el roce hace el cariño la ninfomanía está a dos taxis de distancia.

Llegamos sanos y salvos al apartamento, ningún insomnio ha de perturbar nuestro descanso, esta noche no.