Contigo me pasa lo mismo

lampara-espejo

Me cojo cariño con la distancia,
de cerca no me soporto.
A primera vista casi siempre me caigo mal.
Me pongo muchos defectos, me miro con malos ojos.
Contigo me pasa lo mismo.

Otra cosa es cuando me toco, no hay nadie que me conozca mejor. Nunca me hago daño, siempre me doy gusto. A veces es un puro trámite: delicioso y efectivo trámite, como el rascarse. Otras un acto reflejo, otras una discreta aventura. Hay días fast food y días slow cooking.
Contigo me pasa lo mismo.

No me tengo respeto, no me hago caso, lo que me propongo un lunes se me ha olvidado el martes. Me reprendo, pero da lo mismo, ni puto caso. Creo que me tengo cogido el tranquillo. Exceso de confianza.
Contigo me pasa lo mismo.

Hemos quedado a desayunar.
Estamos los dos a café con sacarina.
Sería todo más fácil si nos permitiésemos unos churros, y untarlos en chocolate y/o en azúcar. Los churros unen mucho, el chocolate y el azúcar… qué te voy a contar. No hay mejor manera de limar diferencias que compartir una ración de churros calentitos. Si Stalin hubiera compartido una ración de churros… otro gallo le habría cantado a la humanidad. Claro que esto es una hipótesis mía, que nunca se podrá comprobar.

Contigo me pasa lo mismo. Sí, ya lo creo, tú y yo también somos una hipótesis que nunca se podrá comprobar.

Igual que cuando existía la libertad

playa

Capítulo 1:

Durante muchos siglos creímos que la Tierra era plana, y que estaba quieta. creímos que el Sol y todos los astros giraban alrededor de ella.

Y luego llegó un señor y dijo que no, que era redonda, que se movía. Y fue otro señor y, para demostrarlo, le dio la vuelta. Para los doctos, la circunnavegó. Salió en su barco hacia el oeste y meses después apareció por el este.

Aunque es cierto que a la mayoría de nosotros ese radical cambio de concepción no nos cambió un ápice la vida.

La Tierra era redonda, pero nosotros seguimos durmiendo, despertando, comiendo, defecando y, cuando se podía, copulando. Igual que cuando era plana.

flores
Capítulo 2:

Durante muchos años creímos que existían Dioses. Y resultaba muy ventajosa su “existencia”. A alguien le teníamos que culpar de la tormenta, la noche, el hambre, la enfermedad o la muerte. A alguien le teníamos que agradecer los días soleados, la comida, la salud y la vida. Alguien tenía que tener las respuestas a las preguntas difíciles, ser responsable de las cosas más grandes que nosotros.

La física, la biología, la genética, la matemática… se dedicaron a ir respondiendo muchas de las preguntas. Resultó que la existencia de eso que habíamos llamado Dioses era tan poco probable como que hubiera una tetera orbitando alrededor de Júpiter.

Pero prescindir de Dios/es tampoco cambió mucho nuestra vida, la verdad. Casi todos seguíamos durmiendo, despertando, comiendo, defecando, y en cierto margen de edad y suerte, solazándonos en el fornicio. Igual que cuando creíamos que existían Dioses.

patatas fritas

Capítulo 3:

Durante muchos años creímos que existía la libertad, la propia voluntad, el libre albedrío 

Pero con el tiempo nadie conseguía encontrarlas. Y resolvimos que eran conceptos muy hermosos y muy seductores, que nos habían venido bien, que nos habían resultado útiles para la puesta en escena, para hablar de algo que no fuera el tiempo,

Útiles para definir la culpa, el castigo, el premio, el éxito, el fracaso… para responder en alguna medida a aquellas preguntas que se le escapaban a la ciencia y a la Wikipedia. Al final acabamos aceptando que la libertad era un artilugio, una construcción de nuestro muy limitado entendimiento, como que la Tierra era plana o que existía allí arriba un Dios que todo lo podía.

Aunque al final, la verdad, la cosa no cambió tanto: seguíamos durmiendo, despertando, comiendo, defecando, y cuando no se podía fornicar, masturbándonos.

Igual que cuando existía la libertad.

La persiana

persiana

Tiras de la cinta y sube la persiana.

Y el mundo, que antes no existía, se abre delante de ti.

A pesar de ello tú sólo ves una parte, lo llaman “campo visual”.

Pero ahí, puedes creerme, está el mundo entero.

Si tu vista fuera mejor podrías ver un trozo de Francia o de Portugal O el mar. Están ahí aunque tú no los veas.

Y antes, qué cosas, sólo había una persiana.

Me despierto por la mañana. Y pienso que de pequeño soñaba mucho. Ahora no. O quizá no me acuerdo de los sueños. Existen mis sueños pero una persiana no me deja verlos.

Tengo que conseguir subirla y así, al despertar, poder mirar a lo lejos, y descubrir, al menos, una parte de ellos.

¿Y qué?

y-que-4

Y qué si a media noche me desvelo
y no encuentro el vaso en la mesilla,
se burlan sinuosas las cortinas,
me asaltan los terrores a degüello.

Y qué si no despierta mi fortuna,
si todo el chocolate está escondido,
no fue lo que pudo haber sido,
pido una caña y no me ponen aceitunas.

Yo tengo un talismán de color rubio,
un sol hecho de soles de juguete.
Yo tengo una canica de la suerte,
yo tengo una nube que me llueve.

Y qué si dan las doce y calabaza,
si en vez de dos corceles son ratones.
Y qué si dije par y salen nones,
si todas las aguas son de borrajas.

Y qué si mañana no amanece
y qué si me persiguen los olvidos,
no me lo cogen los amigos
y qué si los enanos me crecen.

Yo tengo un talismán de color rubio
un sol hecho de soles de juguete
yo tengo una canica de la suerte
yo tengo una nube que me llueve

Y qué si mis sueños naufragaron
en los mares de arena del destino
y mis juventudes se largaron
con uno que tenía más gigantes
y menos molinos.

¿Así que quieres ser escritor?

Tengo un amigo que dice que está en crisis de palabras, que se le ha olvidado escribir.

Se pone delante del folio en blanco y empieza a hacerse preguntas incómodas.

Recurro a mi poeta de cabecera para ayudarle, él nunca falla.

bukowski

 So you want to be a writer? Charles Bukowski, 1920 – 1994  ¿así que quieres ser escritor? Charles Bukowski, 1920 – 1994
 

if it doesn’t come bursting out of you
in spite of everything,
don’t do it.

unless it comes unasked out of your
heart and your mind and your mouth and your gut,
don’t do it.

if you have to sit for hours
staring at your computer screen
or hunched over your typewriter
searching for words,
don’t do it.

if you’re doing it for money or fame,
don’t do it.

if you’re doing it because you want women in your bed,
don’t do it.

if you have to sit there and
rewrite it again and again,
don’t do it.

if it’s hard work just thinking about doing it,
don’t do it.

if you’re trying to write like somebody else,
forget about it.

if you have to wait for it to roar out of you,
then wait patiently.
if it never does roar out of you,
do something else.

if you first have to read it to your wife
or your girlfriend or your boyfriend
or your parents or to anybody at all,
you’re not ready.

don’t be like so many writers,
don’t be like so many thousands of
people who call themselves writers,
don’t be dull and boring and
pretentious, don’t be consumed with self-love.

the libraries of the world have
yawned themselves to sleep
over your kind.
don’t add to that.
don’t do it.

unless it comes out of
your soul like a rocket,
unless being still would
drive you to madness or
suicide or murder,
don’t do it.

unless the sun inside you is
burning your gut,
don’t do it.

when it is truly time,
and if you have been chosen,
it will do it by
itself and it will keep on doing it
until you die or it dies in you.

there is no other way.
and there never was.

 

Si no te sale ardiendo de dentro
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.

Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.

Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas,
no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

(Traducción que encontré en solobukowski.blogspot.com.es)

 

 

 

5 Tendencias Sexuales que Están Arrasando

Cuando empezó mi vida sexual, ya ha llovido, sólo podías ser hetero u homo. Estábamos en el sexo como en la televisión, con dos canales, muy limitados. Gracias a Dios el número de canales de televisión se ha hecho casi ilimitado y lo mismo pasa con las opciones sexuales. Por si eres de esos que siguen apalancados en el VHF y el UHF de lo sexual, te invito a quitarte la caspa y recuperar el tiempo perdido.

El afán de religiosos y políticos en inmiscuirse y regular lo que pasa debajo de las sábanas, en la más íntima intimidad había llevado a condenar todo lo que se saliera de la norma. Como he dicho al principio lo único al márgen de la norma eran los homosexuales, que habían existido siempre, pero habitaban lugares secretos y no tenían nombre, tenían sólo insultos. Aparecieron primero la L y la G (Lesbianas y Gays). Continuar leyendo “5 Tendencias Sexuales que Están Arrasando”