Llueve

Tengo la vida como el dormitorio: amplio, buena vista… pero con algunas goteras.

Me gusta que llueva.

Por el olor, por la cadencia, por la luz tamizada… y me gusta porque con ella, con la lluvia, se disimulan mejor las melancolías. “No, no me pasa nada: es el tiempo”.

He estado tres días sin conexión a internet. Una desgracia minúscula, casi una suerte.

Es noche cerrada. Se oye llorar a una mujer en la calle. Varias vecinas nos asomamos abriendo una rendija indecorosa en las cortinas. No veo a la mujer porque las ramas de la acacia la tapan, sí se ve al hombre. Está tranquilo, vuelve al coche obedeciendo las súplicas de ella: “ven conmigo, por favor”. Suben ambos y se van. Vuelve el silencio, se cierra otra vez la noche y las cortinas. No suelen oírse llantos de mujer en esta calle, ni de hombre ni de nada. Lo más un maullido desesperado de un gato salido. Y ladridos de perros y alguna trifulca conyugal: “¡Cómo te atreves a venir así, como una cuba. La próxima duermes en la calle”. Dos casas calle abajo.

No, no pasa nada: es el tiempo.

Reedición: Publicado en a2manos el 15 nov 2005

Biblioteca

Tengo por biblioteca unos cuantos estantes.

No hay muchos libros, la verdad. Hay en cambio un montón de huecos.

Los huecos son de libros que nunca volvieron. También hay huecos de libros que me prestaron y después retorné a su dueño.

Entré los libros que presté y los que me prestaron tengo una extensa biblioteca de huecos. La contemplo de vez en cuando y me deleito en esos libros saboreados, compartidos… y pienso que quizá lo mejor de los libros sean esos espacios, los lugares que un día llenaron, en la estantería, pero sobre todo en nosotros mismos.

Reedición, este post fue publicado en a2manos el 11 de noviembre de 2005

¿Raro?

En un tiempo pretérito y bastante indefinido: Yo satisfice, tú satisficiste, él satisfizo, nosotros satisficimos, vosotros satisficisteis y ellos satisficieron.
En un futuro impreciso: yo satisfaré, tú satisfarás, él satisfará, nosotros satisfaremos, vosotros satisfaréis y ellos satisfarán.

Siempre y cuando se dieran las condiciones necesarias: yo satisfaría, tú satisfarías, él satisfaría, nosotros satisfaríamos, vosotros satisfaríais y ellos satisfarían.

Ojalá yo satisfaga, tú satisfagas, él satisfaga, nosotros satisfagamos, vosotros satisfagáis y ellos satisfagan.

Si yo satisficiera o satisficiese, tú satisficieras o satisficieses, él satisficiera o satisficiese puede que nosotros satisficiéramos o satisficiésemos, vosotros satisficierais o satisficieseis y puede que también ellos satisficieran o satisficiesen.

No es que sea raro, es que este verbo lo usamos poco.

 

reedición. Publicado en a2manos 10 Dic de 2005

Absolución

Hoy me absuelvo por falta de pruebas.
Y, de paso, me disuelvo en la neblina del cansancio.
Hoy están de puente el juez, el abogado y el fiscal.
La señora de la limpieza y el conserje.
Hace fresco, no se crean.

He puesto el traje de Supermán en el programa caliente
y me ha salido desteñido, encogido.
Vaya mierda de traje de Supermán.

Mañana tendré que salir a cazar malhechores con la malla de rayas.
O en chándal de tactel, que es peor.

Suena el camión de la basura.
Apago las luces.
Me lavo los dientes.
Me meto en la cama.

Miro las estrellas que hace el gotelé en el techo.
No las veo bien sin las gafas.

Como soy ateo, pero muy meticuloso
antes de dormir me encomiendo a las ferreterías,
a las chocolatinas, a las gasolineras abiertas toda la noche,
al redbul que me protege. A los amigos, a los esemeeses,
al sucedáneo del caviar, al tipo que inventó el pelapatatas.
Pero no necesariamente en este orden.

Cierro los ojos y me absuelvo.
No porque crea en mi inocencia,
sino por falta de pruebas.

 

Publicado en a2manos el 18 nov.2005

Arena

Me recorren ríos de arena.

Y yo, la verdad, preferiría tener sangre. De esa roja, corriente y vulgar, la de toda la vida. La de la vida, en general. Es más cómodo para las transfusiones.

En el ambulatorio:

— ¿Grupo?, pregunta la enfermera.
—Caliza, respondo yo.
Aurora, ven a atender al señor (con retintin) ya está aquí el moderno de los lunes.

Dirán ustedes vosotros que a qué viene esta licencia poética, que de dónde me he sacado la metáfora. No, no es metáfora, es verdad. Si me hago un corte al afeitarme no me sale sangre. El otro día me cogió a traición una lata de mejillones en escabeche, me hice un buen tajo,  segunda falange del dedo pulgar, y nada: solo salía arena. Los mejillones me quedaron un poco berberechos. Chirriaban los dientes, los tuve que tirar

Pero yo ya sé por qué es. Una noche de éstas, entrando en Madrid, las calles vacías, me dí cuenta de que estoy lleno de arena porque soy un saco de boxeo, de esos que se usan para entrenar. Y por mucho y muy fuerte que me den, aguanto. Y si me descoso un poco o se me abre una fisura… sale arena, nada más.

En otra vida, antes de ser saco, fui boxeador. Pero se me pasó el arroz, demasiadas noches terminé con la cara como un cromo. Es por eso que ahora me recorren ríos de arena.

Publicado en a2manos 08 dic 2005

Ola de pan ahora

Si puedo elegir,
llámame ola.
Ni río, ni estanque,
ni grifo, ni mar,
prefiero ola.

Si puedo elegir, llámame pan.
Ni costilla, ni fresas,
ni azúcar, ni sal,
prefiero pan.

Si puedo elegir,
llámame ahora.
Ni ayer, ni mañana,
ni pronto, ni después,
prefiero ahora.

Publicado en a2manos 09/08/2007

Tarima flotante

La vida es como la tarima flotante.

En colocar cierta pieza pequeña, por ejemplo una esquina, tardas un montón: tienes que medir, cortar, presentar, volver a cortar porque no tuviste en cuenta esto o lo otro…

Y en cambio algunas piezas grandes entran a la primera, sin esfuerzo.

Lo primero que se te ocurre es hacerte la vida entera con piezas enteras, de las que entran a la primera y cunden mucho, pero, el problema es que las pequeñas y de formas complejas son imprescindibles si quieres que la cosa te quede… no ya bien, siquiera aparente.


Publicado en a2manos el 21.11.2005