Cosas que le pasan a este farandulero cuando NO está en el escenario

Para qué tocas, Sócrates

Tengo en la mesilla un libro de historia sobre los Reyes Católicos, me lo prestó mi amigo F. Me lo dosifico porque tiene 600 páginas y no es cuestión de metérselo entre pecho y espalda de cualquier manera. La historia de España hay que digerirla poco a poco que, si no, pasa lo que pasa. ¿Qué hago yo leyendo historia de España?

Acabo de terminar La Paradoja de la Sabiduría, donde Elkhonon Goldberg afirma que el cerebro (en muchos aspectos) mejora con la edad. Estoy de acuerdo con él —como no habría de estarlo—, pero la frase que se me viene a la cabeza al terminarlo es: El que no se consuela es porque no quiere. Pero, en cualquier caso ¿qué hago yo leyendo neurociencia?

Con la edad voy a peor.

Ensayo el piano y la guitarra con un tesón que creía aniquilado.

Carcelero: ¿Por qué tocas la lira, Sócrates, si vas a morir? Sócrates: Para tocar la lira antes de morir

¿Un pensamiento profundo o una estupidez? Nunca lo sabremos.

Pero, en cualquier caso: a ver, capullo, no ves que el hombre está condenado a muerte, no le toques las pelotas, déjale que taña la lira o lo que le venga en gana. Me refiero al carcelero de Sócrates, claro. Porque como ser humano que siempre ha tocado lo que le ha parecido (pelotas o liras) me solidarizo más con Sócrates. Estoy muy sensible. Ya, ya sé que pasó hace más de dos mil años, pero yo me he enterado esta mañana.

He recogido un calabacín de 4 kilos, y eso que este año no le he dedicado a la huerta millones de cariños y lumbagos. Yo no soy mucho de ver augurios en este tipo de fenómenos pero en este caso es evidente que los astros se han alineado y el mensaje está claro como el agua: «no te necesitamos».

Me cuentas que vuelves a casa cansada después de hacer un trabajo poco cualificado y mal pagado. La gran ventaja de los trabajos mal retribuidos emocional y materialmente ayudan a mantener vivos los sueños. Lo peor para los sueños de uno, está demostrado científicamente, es que te paguen mucho y te doren la píldora: ahí estás perdido.

Ya puede decir el calendario lo que quiera, son las primeras lluvias, y no el 21 de septiembre, quien extiende el certificado de defunción al verano. Y tienen una emoción especial.

Huele la tierra.

Refresca.

Las luces de los coches brillan en la carretera.

El limpiaparabrisas, que tanto se ha aburrido estos meses, mueve la batuta como un director de orquesta loco.

¿Tú crees que se puede hacer Cry me a River como un pasodoble?

Sé lo que diría Sócrates: tócalo como te apetezca, vas a morir igual.

 


Comentarios

Una respuesta a «Para qué tocas, Sócrates»

  1. Gracias, me acabo de dar cuenta de que me gusta mi trabajo. Ya decía yo que la libreta de los sueños se me estaba agotando muy deprisa últimamente…
    No he apuntado: «Conseguir una lira, como sea», pero habrá que pensárselo…