Tú mismo

Está bien buscar el mejor restaurante, el más de moda. Dedicarle un tiempo a elegir los platos, el vino, el maridaje pero, siento decepcionarte: las cenas más memorables ocurrirán con algo improvisado, sentados en el suelo, el ingrediente principal serán las risas y esas no vienen en ningún menú Continuar leyendo “Tú mismo”

El candelabro

Hoy se me ha roto un candelabro de cristal. Estaba limpiándole la cera por el método de sumergirlo en agua hirviendo y al sacarlo no ha resistido el cambio de temperatura y se ha hecho añicos. Me he quedado un poco patidifuso, no me lo esperaba. Cosas de la Física, supongo. Continuar leyendo “El candelabro”

De Dios y las lagartijas

ventanaLos humanos somos unos bichitos muy presuntuosos. Con mucha retórica, mucha labia, encantados de habernos conocido y situarnos a nosotros mismos en todas las cúspides de todas las pirámides posibles. Pero al final somos carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, como las lagartijas.

Dios debe ser ateo, como yo. Es lógico que sea así. Porque, si no, estaría cayendo en una gran presunción y sería grave defecto que creyera en si mismo como ser superior. No señalaré que resultaría por ende contradictorio, todos sabemos que de contradicciones está Dios lleno.

En cambio las lagartijas son seres tremendamente coherentes. Y tienen la gran ventaja evolutiva que si les cortas la cola les vuelve a salir. En eso, mira tú por dónde, son la envidia de muchos otros animalejos que le tienen gran aprecio a sus colas. No así del geranio común a quien, me consta, se la refanfinfla.

Y llegados a este punto no puedo evitar preguntarme: entre Dios y las lagartijas, geométricamente ¿los humanos nos situamos equidistantes?