El candelabro y la olla

Hoy se me ha roto un candelabro de cristal.

Intentaba limpiarle la cera adherida por el método de sumergirlo en agua hirviendo y no ha soportado el cambio de temperatura.

Más bien debería decir que no ha soportado la velocidad a la que se ha producido ese cambio de temperatura. Querido y listillo lector, puedes ahorrarte el “ya te lo dije” porque ya me lo dijo Cristina: «ya te lo dije».

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5 ventajas y 5 desventajas de cumplir 51

Le veo algunas ventajas a cumplir 51.

Concretamente le veo 5.

  1. Tonterías las justas.
  2. Perspectiva. Sí, decir esto cuando te acabas de hacer unas gafas “de cerca” parece contradictorio, pero no lo es. Cuanto más viejos mejor ves de lejos, hipermétropes todos. Y las ves venir.
  3. Alguna certeza.
    1. Como por ejemplo que la salud es el activo más preciado de nuestra cartera. Que hay que estar atento a ella, no hace falta obsesionarse pero no le faltes al respeto.
    2. Como por ejemplo que no hace falta caerle bien a todo el mundo pero es conveniente caerle bien a un trocito del mundo. Con aquella bandera adolescente de “yo soy así y si no te gusta te jodes” te puedes hacer unos trapos de cocina monísimos a los 51.
  4. El calentamiento global es una cosa terrible, pero… a mi no me va a pillar, me queda menos cuerda que a Venecia.
  5. Las hormonas, sobre todo las sexuales, han sido derrocadas. Tras décadas de mayorías absolutas con periodos de dictadura, ahora están relegadas al banco de la oposición, tienen voz pero poco voto.

También le veo algunas desventajas.

Concretamente le veo 5.

  1. El número de huesos del cuerpo aumenta. O quizá ocurra que dan más el cante: “estoy aquí y duelo, dolería o doleré, leré, leré”
  2. Otra desventaja es un lamento recurrente “Ay, si hubiera sabido esto con 20”. Y duele la lengua de tanto mordérsela para no decirle a los hijos “Te lo dije”.
  3. Sobre el conocimiento en general, es una desgracia que cada año que pasa sea más consciente de todas las cosas que no sé, y que no tendré tiempo de aprender… el número de canciones que nunca conseguiré cantar aumenta a ritmo vertiginoso, los libros que no vas a leer también son más numerosos.
  4. Se soporta peor el calor y se soporta peor el frío. Los termorreguladores del cuerpo se vas descacharrando. Ah, para estoeran todos esos calcetines que has despreciado como regalo de Reyes durante décadas.
  5. Pero la mayor de las desventajas es que la mierda esta de vivir es apasionante, jodidamente divertida, a veces también jodidamente jodida. Mola comerse este helado y da pena pensar que algún día se acabará.

Salven la conversación

A mis 40 y 10 años, cuarenta y nueve dicen que aparento, entiendo por qué Joaquín Sabina se ponía tan nostálgico al llegar a esa edad. Aunque también es verdad que hizo un testamento autoindulgente, declarándose absuelto y con todas las bendiciones. permítanme los fans esta herejía. De atenuante, precisamente, la edad. Como es sabido, el paso del tiempo trata peor al crápula que al beato.

De la misma forma que se han paralizado los procedimientos judiciales debería haberse parado el procedimiento biológico de cumplir años. Pero no. Súmale a eso que la cuarentena está propiciando digresiones en la linea de pensamiento de cada uno de nosotros. El quien-soy-de-donde-vengo-y-a-donde-voy ha subido 10 puestos en el ranking. Y de esta manera se me está juntando Málaga con Malagón.

Nadie sabe cómo vamos a salir de esta pero nadie quiere que sea retrocediendo a lo de antes. Los oráculos han cerrado por liquidación. Mejor no mirar a las bolsas de valores buscando indicios. Sabemos que lo de antes era mediocre, sobre todo por la desigualdad y la sangría medioambiental, queremos creer que lo podemos hacer mejor. 

Las ballenas que atraviesan el océano están anonadadas por el silencio, el fondo del mar ha ganado mucho con el confinamiento. Los atunes serán más gordos al año que viene, las sardinas también. Los salmones río arriba saltan, pero ahora es de alegría. Los elefantes del zoo miran con sorna al cuidador: ni para ti, ni para mí, ya estamos iguales. Si una mariposa en medio del bosque pudiera analizar la realidad circundante, precisamente hoy, podría llegar a la conclusión de que los senderistas se han extinguido. Nunca ha habido más flores. 

No tengo necesidad de que abra el concesionario, ni la iglesia, ni el estadio, ni el hotel todo incluído, ni el plástico a tutiplén. Salven las ferreterías, las depilaciones, salven las papelerías, las reparaciones y las cervezas al sol. la señora que da abrazos, la paciencia, salven la conversación.  

 

 

 

Jardín

Salgo a mi jardín… yo lo llamo jardín como piropo, para darle un refuerzo positivo, pero objetivamente es un descampado desigual de mala tierra donde se impone una anarquía botánica.

Le he dado dos años de libre albedrío en el que mi contribución han sido palabras de aliento y chorros de agua a discreción. Continuar leyendo «Jardín»

Chopin, hierbajos y la Luna

Ayer leo que los amigos, hacer un poco de ejercicio, ser agradecido y expresar las emociones, son herramientas para ser más feliz. Felicidad en el sentido esencial, esa que buscaban los griegos, los neanthertales y el eremita, no la de las canciones pop o Carrefour. Felicidad con mayúsculas, de cuando se inventó la palabra, de antes de la rueda, felicidad intramolecular, no la felicidad de colorines, no la felicidad de comprar cosas. Continuar leyendo «Chopin, hierbajos y la Luna»

La Cautela

 

—Papá, ¿y esto es la playa?

—Sí, hijos, hemos venido hasta aquí para que vierais la maravilla que es el mar.

—…

—…

—¿Y no podemos acercarnos un poco más?

—Puede ser peligroso.

—Es que yo no veo nada.  —Yo tampoco. —Yo tampoco.

—Es porque está la marea baja, en cuanto suba podréis verlo.

—¿Tú estás seguro de que se va a ver?

—Claro, he comprobado la tabla de mareas.

—Jo, papá, a mí me gustaría acercarme más.

—Hijo, las briznas de hierba tenemos una capacidad motriz muy limitada, podríamos morir toda la familia.

—Anda, porfa, sólo cuatro tablones más cerca.

—No, hijo, lo veremos desde aquí.

—Jo, papá, si con la playa es así, ¿dónde nos pondremos para ver los encierros de San Fermín?

 

El mapa del tesoro

En una de las paredes del acantilado que da a la playa de la Mexota, con los pies metidos en la arena y la emoción erizándome los pelos, encuentro este mapa. Las cartografías que te salen en el móvil te pueden llevar a la casa de un amigo o a una gasolinera, pero una cartografía tallada en las paredes desnudas de una playa, con cientos de años de antiguedad, sólo puede ser un mapa del tesoro. Continuar leyendo «El mapa del tesoro»