¡Hola mundo!

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¿Buenos tiempos para la lírica?

Hace mucho calor a mediodía en Madrid, me refugio en FNAC.

Me pone triste cómo se ha reducido el tamaño de la parte dedicada a discos. Ofertas que huelen a liquidación por derribo.

Me pone patidifuso cómo ha aumentado la parte dedicada a merchandising de la música. Cada vez se venden menos discos y cada vez más camisetas. La camiseta como formato musical va a tumbar al vinilo y al cedé juntos.

Demasiadas cafeteras, gadgets (definición de gadget: artículo asombrosamente imprescindible que no servirá para nada así pase un tiempo asombrosamente corto) y aspiradores para un establecimiento que se jactaba de “cultural”. Yo canté aquí, hace un tiempo, para promocionar El Tonto que Te Mira, ya ha llovido.

Habrá llovido mucho pero el paisaje es desolador, desértico, pocas secciones florecen. Los vidoejuegos y las cajas de “experiencias” han proliferado, son buenos tiempos para ellos.

Brujuleando entre los estantes de libros, me consta que hay librerías más acogedoras y mejor surtidas en Madrid,, encuentro una alegría: los estantes de poesía están en flor, no huelen a los mohos de las antologías. Hay ediciones nuevas y diversas, de tapa dura y de bolsillo, con diseños interesantes, de autores jóvenes… por Dios, por Dios que no sea una moda.

Y entre ellos la más joven de todos, Gloria Fuertes que al cumplir 100 años ha saltado de los estantes de infantil a los de mayores: ironías de la vida.

Va a resultar que las exequias por la música grabada son buenos tiempos para la lírica. Ay, si Golpes Bajos levantara la cabeza.

Arena

Me recorren ríos de arena.

Y yo, la verdad, preferiría tener sangre. De esa roja, corriente y vulgar, la de toda la vida. La de la vida, en general. Es más cómodo para las transfusiones.

En el ambulatorio:

— ¿Grupo?, pregunta la enfermera.
—Caliza, respondo yo.
Aurora, ven a atender al señor (con retintin) ya está aquí el moderno de los lunes.

Dirán ustedes vosotros que a qué viene esta licencia poética, que de dónde me he sacado la metáfora. No, no es metáfora, es verdad. Si me hago un corte al afeitarme no me sale sangre. El otro día me cogió a traición una lata de mejillones en escabeche, me hice un buen tajo,  segunda falange del dedo pulgar, y nada: solo salía arena. Los mejillones me quedaron un poco berberechos. Chirriaban los dientes, los tuve que tirar

Pero yo ya sé por qué es. Una noche de éstas, entrando en Madrid, las calles vacías, me dí cuenta de que estoy lleno de arena porque soy un saco de boxeo, de esos que se usan para entrenar. Y por mucho y muy fuerte que me den, aguanto. Y si me descoso un poco o se me abre una fisura… sale arena, nada más.

En otra vida, antes de ser saco, fui boxeador. Pero se me pasó el arroz, demasiadas noches terminé con la cara como un cromo. Es por eso que ahora me recorren ríos de arena.

Publicado en a2manos 08 dic 2005

Perder un rato

Viene bien perder un rato de vez en cuando. 

Es bueno para el propio desarrollo, para el crecimiento personal. 

Quizá no mucho rato

En la ropa negra se notan menos las manchas de tinta, lo tengo comprobado.

Tienen la luna más potencia aquí, en medio del campo. No hay farolas arrogantes que le hagan la competencia. Ja, pobres farolas, ¿te imaginas a un mechero fardando delante del Sol? 

Vivo, pienso y escribo mientras los demás habitantes de la casa duermen. Vivo, pienso y escribo que sale caro a la larga sacar los pies del tiesto, montárselo en los márgenes, no dar bola al main stream

Ladran perros a lo lejos y contesta el mío. No están tan lejos los vecinos, apenas un kilómetro. Igual que en las redes de internet se hace: ping, estoy aquí. Y alguien contesta: ping, estoy aquí. Así hace mi perro con los perros vecinos. Pero en vez de ping, es guau.

Hay unas llaves en la mesilla y no sé de qué puerta son. Tengo, entre otras muchas, esa manía: la de no tirar las llaves. Colecciono llaves más allá de lo razonable, me duran más las llaves que las puertas que abrían, incluso que el recuerdo de qué puertas abrían. Como si en algún momento pudiera despertar atado con cadenas y candados y encerrado con varías puertas y me dejaran como sola escapatoria: esta caja de plástico donde las guardo. Como si en algún momento la barrera que me separase de un campo diáfano de trigo verde, de un valle inmenso y feraz, fuera una puerta cerrada a cal y canto.  

Viene bien perder de vez en cuando, volver a la casilla de salida, lanzar otra vez los dados.

Un rato. 

Quizá no tanto rato.

Te quiero mundo cruel

Amigo, no estés enfadado con el mundo.

No merece la pena.

No me entiendas mal, no creo que sea inocente. pero echarle la culpa de todas tus cuitas… es un despilfarro.

El mundo, el sistema, los políticos, los bancos, los medios, las grasas saturadas, las vacunas, el azúcar, … has declarado tantas guerras… Y yo siguiéndote con la tartera (tortilla con pimientos) para que no desfallezcas.

Échanos la culpa a nosotros, empieza por los que estamos más a mano, tus amigos, la familia: sé pragmática, estamos más cerca.

El mundo no acusa recibo. No se da por aludido. No le importa que nos cisquemos en tos sus muertos. Él pasa de nosotros, tira la piedra y esconde el brazo. El mundo es cruel. Es cruel pero, por mí, que no pare, no me apetece bajarme. Yo pienso que se aprovecha de que tiene el monopolio de los mundos para hacer su santa voluntad. Ay, si aparecieran otros mundos, si se pudiera elegir mundo como se elige pantalón… se iba a enterar. Pero no aparecen, sólo tenemos este, y es cruel.

Yo sé que te tiene tan cabreada que te apetece inventarte uno alternativo, puro, orgánico, emocional, integral sólo tuyo, privado. Uno donde ganan los buenos. Y no tengo nada contra eso. Te puedes inventar tu propio mundo a medida de tus gustos o de tus manías. He visto casos de mundos privados inventados que funcionan fenomenal.

Salvo que los mundos privados, incluso los que funcionan bien, tienen algunas limitaciones.

La mayor quizá sea una limitación de aforo, pocas butacas. Valen sólo para una persona, o dos, o una pequeña secta. Además son poco resistentes a la contaminación exterior, saltan en pedazos como pompas de jabón cuando alguien opina, dice algo diferente, contrasta… Resisten mal el paso del tiempo, un mundo privado que a los 20 era la bomba a los 50 presenta goteras, desconchones, algún crujido estructural. Pero para mí,  el gran inconveniente es que uno está muy solo en su mundo privado. Incluso aunque lo llenes con otros como tú, estarás de acuerdo conmigo en que es muy aburrido estar rodeado de gente que se nos parece.

Serà cochino y malapersona, pero he terminado cogiéndole cariño.

Como a ti, amigo.

Y más o menos una vez a la semana, es bueno decirlo en alto: te quiero mundo cruel.

Órganos

Me duele una anatomía incierta, rara.
No me la ubico.
Y por eso estoy tentado algunos días
de decir que no me duele.

Pero me duele.
¡Vaya si me duele!

Dentro del amplificador que forman mis costillas…
entre el bazo y el brazo…
este otro costado…
No sé bien.

Miro hacia atrás y se me pasa.
Será el mover el cuello, el levantar la vista…
Presiento que no estás,
que te has marchado.
Y al presentir me duele una anatomía imprecisa, rara.

Será quizá ese órgano donde cristalizan los abrazos.

 

Publicado en a2manos 30/08/2007